
Se refiere a la adopción del punto de vista masculino como valioso, central y significativo que se afirma hegemónicamente, estableciendo una otredad que es relegada a los márgenes como no-significativos o insignificantes, que debe ser negado.
Se establece por la internalización de los valores asociados a la virilidad, que aprehendemos todes, con el que aprendemos a hablar, leer, escribir, y por tanto, comprender el mundo.
El androcentrismo implica valorar como superior la perspectiva viril/masculina en contra posición de lo diferente que es automáticamente transformado en inferior. Es decir, concede privilegios al punto de vista de los hombres hegemónicos generando opacidad sobre lo diferente, ocultándolo, negándolo constantemente.
